Platos típicos de Sevilla

Platos típicos de Sevilla: Huevos a la flamenca

Visitar una ciudad significa no sólo recorrer sus calles, sino también aprender de su historia, su gente, y su cultura culinaria. En el caso de Sevilla, la gastronomía es una carta de presentación por excelencia que nos abre las puertas a todo un mundo de sabores y texturas difíciles de olvidar. Considerada como una de las capitales del buen comer, te ofrecemos 10 platos representativos de esta región que podrás probar en cualquiera de sus establecimientos. ¡Buen provecho!

Huevos a la flamenca

Aunque se le atribuye a toda la zona andaluza, este plato es típico de la capital sevillana. Para algunos, la sencillez de sus ingredientes puede no ser tomada en serio, pero entregarse por completo a la fiesta de los sabores que supone un plato de huevos a la flamenca, es una experiencia sin igual. Primeramente, se estrellan los huevos en una cazuela de barro y se le adicionan guisantes, espárragos, habas, calabacines, o judías verdes. Una vez que los huevos han cuajado en el horno, se completa la preparación culinaria con jamón, alcachofas y chorizo. Según la interpretación de cada chef, los huevos a la flamenca pueden incluir además un refrito de cebolla o salsa de tomate, pero en cualquier caso, se tratará de un plato tan colorido como exquisito. En muchos bares y restaurantes de Sevilla, este plato se considera la especialidad de la casa.

Callos sevillanos

En algunos ambientes se le conoce como menudo gitano, y aunque se trata de un plato diseminado por toda la geografía española, su origen nos traslada hacia principios del siglo XIX. Desde entonces, los callos sevillanos son todo un lujo de la cocina andaluza, compuesto de callos o menúos, y garbanzos principalmente (de hecho, suele denominarse también como callos con garbanzos). Reservado para la temporada invernal, los callos sevillanos se sirven en cazuela de barro, y aunque existen diversas interpretaciones, por lo general se emplean cuatro partes de garbanzos por una de callos. Durante la cocción, los callos se harán más pequeños, mientras que los garbanzos aumentarán su tamaño. No obstante, dado el equilibrio de cocción tan delicado de ambos ingredientes, muchas veces suelen prepararse por separado. El resultado final, una textura agradable y fibrosa, que combina a la perfección con un sabor exquisito.

Platos típicos de Sevilla: Pestiños

Pestiños

Junto a la torrija o los buñuelos de viento, los pestiños son un postre típico de la zona sevillana, en especial durante la Semana Santa y la Navidad. En esencia, este plato se suele preparar con una masa de harina (que puede incluir además ajonjolí para potenciar su sabor), la cual se fríe en aceite de oliva y se repasa con miel. Una vez lista la masa, se conforman con ella cuadrados de tamaño y grosor variable, para terminar luego plegando dos de sus esquinas opuestas hacia el centro. Una variante muy común es la sustitución de la miel por azúcar. En cuanto a su historia, se conoce que los pestiños datan del siglo XVI, y dada su similitud el dulce marroquí la chebakia, muchas fuentes determinan que su origen es enteramente andaluz.

Fritanga de sangre

La novelista y condesa española Emilia Pardo Bazán ya hacía referencia a este plato típico de Sevilla en su obra “La cocina española antigua”, aunque se tienen referencias mucho más tempranas que datan del siglo XIX. Siguiendo la línea de referencias literarias, es necesario destacar que el célebre escritor Benito Pérez Galdós también la menciona en su obra “Fortunata y Jacinta: dos historias de casadas”, publicada por primera vez en el año 1887. En esencia, la fritanga de sangre es una preparación que toma como base, tal y como lo indica su nombre, la sangre de cerdo (aunque puede emplearse sangre de otros animales), a partir de la matanza de estos animales. Al mismo tiempo, la preparación también suele incluir cebollas, las cuales una vez rehogadas se acompañan con pimentón. En otras variantes, se emplea salsa de tomate. Pero, en cualquier caso, la fritanga de sangre es un plato estrella en la mayoría de los bares y restaurantes sevillanos.

Gazpacho andaluz

Sabiendo que a Andalucía se le denomina Región del Gazpacho, no es difícil darse cuenta de la importancia cultural y culinaria que guarda este plato típico para la región sevillana. Algunas personas lo definen como un punto medio entre ensalada y sopa, aunque actualmente suele servirse como un refresco muy popular en los bares y tabernas de la región, especialmente durante los meses estivales. Su aroma tan reconfortante, solamente es superada por su deslumbrante sabor, en parte gracias a sus ingredientes. Por ejemplo, un gazpacho típico de Sevilla comprende en general cinco hortalizas, siendo las más populares el pepino, el tomate, los pimientos, el ajo y las cebollas. A esta simbiosis tan peculiar se le suma además el pan, y en muchos establecimientos se prepara también con zanahorias. Para coronar el estupendo sabor de este plato, se incorpora además un poc de agua, sal, vinagre y aceite de oliva.

Platos típicos de Sevilla: Papas aliñás

Papas aliñás

La sencillez de este plato contrasta con su popularidad, y es que las papas aliñás son toda una alegoría a la cultura sevillana, algo en lo que además influye su gusto tan sabroso. Evidentemente, y como su nombre sugiere, este plato consta de patatas, las cuales se cocen enteras y sin pelar en un recipiente de agua con sal. Tras unos pocos minutos, o una vez que las papas se encuentran tiernas, basta con escurrirlas, cortarlas en rodajas y aliñarlas con un poco de aceite de oliva en caliente, perejil, cebolleta troceada, vinagre de Jerez y sal. Eso es todo. Un plato fresco, elemental, y que forma parte de la intensa oferta de tapas que podemos encontrarnos a nuestro paso por Sevilla. En muchos de estos establecimientos, podremos encontrarlo también acompañados con tomate, atún o huevos duros.

Serranitos

Aunque tienen su origen en Sevilla, el serranito se ha extendido al resto de la zona andaluza, en parte por los placeres que despierta su degustación, y porque constituye un símbolo muy representativo de esta región. Esta especie de bocadillo suele servirse caliente, acompañado de un filete de pollo o cerdo a la plancha, pimiento verde frito, rodajas de tomate y unas lonchas de jamón serrano. En pocas palabras, un manjar en toda regla. En cualquier bar de tapas de Sevilla, no es difícil ver como sirven este plato tan interesante, generalmente elaborado con pan de mollete, y acompañado además con salsa de mojón picón rojo. Otras variantes incorporan también tortilla francesa o patatas fritas. Lo anterior, unido a su precio tan económico, hacen de este plato una constante en los almuerzos y meriendas de los jóvenes sevillanos. 

Pescaíto frito

Como una herencia de la cultura sefardita en la Península Ibérica, el pescaíto frito fue adoptando posteriormente por la región andaluza, en épocas anteriores al siglo XVIII. Actualmente, la magia y el buen sabor de este plato no ha mermado, sino todo lo contrario. Se trata de una opción perenne de los bares, chiringuitos y terrazas sevillanas, y su elaboración consta de pescado rebozado (mayormente boquerón, salmonete o sardinilla) con harina de trigo, frito en aceite de oliva y condimentado exclusivamente con sal. Generalmente, este plato se sirve caliente, y si se hace acompañar por una cerveza o un buen vino, representa la excusa perfecta para disfrutar del verano. Por otra parte, algunas variantes acompañan al pescaíto frito con un chorro de zumo de limón.

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