Platos típicos de Málaga

Platos típicos de Málaga: Espeto de sardinas

Bañada por la influencia cultural del Mediterráneo y la serranía, Málaga es un abanico de joyas culinarias ciertamente muy apreciadas. Gracias a la herencia árabe, romana y castellana de antaño, la cocina malagueña llega hasta nuestros días como un magnífico surtido de hortalizas, carnes y pescados. En conjunto, cada uno de estos platos típicos de Málaga guardan en su interior una frescura diferente, un refugio de sabores listos para seducir. 

Espeto de sardinas

La Espetada toma su nombre de la propia acción de espetar, o sea, clavar pescados en un palo sobre una barca. Las sardinas son aquí las protagonistas indiscutibles, aunque también suele acompañarse la preparación con algunas verduras de temporada. Cuando las cañas con el pescado se encuentran listas, se colocan en una parrilla para asar, y en algunas variantes, se les adiciona también algo de carne de ternera o chorizo. Este plato es tan popular, que solamente basta con recorrer las costas malagueñas para descubrir a los llamados espeteros en plena acción (de quienes se dice, son los únicos capaces de preparar un espeto a la perfección). Generalmente, los espeteros utilizan cañas naturales o cañas de metal, pero, en cualquier caso, el auténtico sabor a mar de este plato representa una ocasión primordial a nuestro paso por Málaga.

Platos típicos de Málaga: Ajoblanco

Ajoblanco

Algunos atribuyen su origen a la civilización griega, mientras otros aseguran que lo trajeron los romanos. Lo que sí se conoce a ciencia cierta, es que el Ajoblanco fue un plato muy humilde, hoy convertido en símbolo regional, e incluso, celebrado cada año en algunos pueblos de Málaga. Al parecer, la combinación de sus ingredientes es suficiente para seducir a quienes lo prueban, pues para disfrutar de un refrescante Ajoblanco, basta con poner en remojo varios trozos de pan duro, mientras se machacan en un mortero varias almendras y ajos, junto con un chorrito de vinagre. Para finalizar, se mezclan todos los ingredientes con aceite de oliva a fuego lento, y en poco tiempo, la preparación adquirirá una textura muy característica, similar al gazpacho. Durante los meses estivales malagueños, el Ajoblanco es muy común en los bares y restaurantes de la región.

Porra antequerana

Como su nombre sugiere, este plato surgió de la ciudad de Antequera, pero su fácil preparación, su sabor tan exquisito y sus ingredientes tan comunes, no han podido evitar que hoy en día se trate de un plato enteramente malagueño. Mientras los cordobeses tienen su salmorejo, en Málaga la porra es todo un acierto en las casas y bares de la ciudad, especialmente durante los festivales flamencos, donde suele servirse de manera gratuita. Básicamente, la porra antequerana (su nombre se debe a la porra, utensilio empleado para machacar los ingredientes) consta de tomates, pan de poca corteza (pan cateto), sal, ajo, aceite y pimientos verdes. Una vez que se trituran los ingredientes, pueden servirse además con dados de jamón serrano o migas de huevo duro. En otras palabras, un manjar divino que puedes encontrar en cualquier rincón de Málaga.

Platos típicos de Málaga: Bienmesabe

Bienmesabe

Al igual que la porra, el bienmesabe también guarda un origen antequerano. Este plato tan tradicional no sólo es un tesoro culinario de la región, sino que también se encuentra arraigado a la historia y la religión, pues desde hace siglos, específicamente desde el año 1635, las monjas locales lo elaboran con la misma receta árabe de antaño. Pero no es necesario dirigirse hasta el Convento de Clausura de Belén de las Monjas Clarisas para degustar de un buen bienmesabe antequerano. La popularidad de este plato hace que se encuentre en prácticamente cualquier establecimiento gastronómico de Málaga, y en cuanto a su preparación, contiene azúcar, huevos, almendras, canela molida, almíbar de sidra y bizcochos de plantilla. En otras regiones, la selección de los ingredientes suele variar, pero el sabor es siempre único y delicioso.

Mollete antequerano

Dicen que un desayuno andaluz, solo puede llegar a serlo si contiene unos buenos molletes. Esta especie de rebanada de pan con sal, aceite de oliva, tomate y ajo, viene a ser una de las delicias malagueñas que más cautivan al visitante. Al mismo tiempo, el mollete puede contener jamón serrano, aunque en sus orígenes, se trataba simplemente de un trozo de pan de miga blanda, posiblemente de herencia hebrea. Más adelante, este plato típico de Málaga fue modificándose, hasta el punto que hoy se concibe de diversas formas: enharinados en su exterior, sin ajo, sin tomate, o coronados con un poco de manteca colorá. En cualquiera de sus variantes, el mollete nunca puede prescindir del aceite de oliva, pues en combinación, este plato forma parte de la dieta mediterránea, o sea, que además de rico y sabroso, también es saludable.

Fritura malagueña

Este plato es una constante de la bahía de Málaga, un surtido sublime de sardinas, sepia en tiras, pescadillas, salmonetes, calamares, boquerones, y chopos. Para muchos, representa el aliado insustituible de los días veraniegos a los pies de la playa, pero para otros, rendidos ante su sabor, significa un plato al que recurrir en cualquier época del año. Sin lugar a dudas, su sabor así lo confirma, especialmente si lo degustamos con una cerveza refrescante a la sombra de los chiringuitos y bares playeros de Málaga. En toda la Costa Sol, la fritura malagueña está siempre presente, en parte gracias a su sencilla preparación. Para degustar este plato tan típico, basta con limpiar y salar el pescado elegido, enharinarlo y freírlo con la bondad inconfundible del aceite de oliva. Sencillamente irresistible.

Platos típicos de Málaga: Gazpachuelos

Gazpachuelos

En la costa malagueña, el gazpachuelo es también otra de las riquezas culinarias de esta región. Popularizada por los pescadores, y más tarde adoptada por el resto de los locales, el gazpachuelo es una especie de sopa caliente, cuyos ingredientes comprenden salsa de pescado y mahonesa preparada a base de aceite de oliva, ajos y yemas de huevo. Otras interpretaciones de este plato típico comprenden el empleo de pan, ajo, agua y aceite, elementos comunes al típico gazpacho (de ahí su nombre). Al mismo tiempo, también podemos encontrarlo preparado con patatas hervidas en agua y sal (se pueden acompañar con gambas peladas o almejas), a las que se les añade una clara de huevo y una mahonesa casera. Una vez integrados los elementos en una olla, se adereza con un chorrito de limón y se sirve con migas de pan. Si se le añade unas hojas de hierbabuena, el sabor tan sublime del gazpachuelo se nos hará inolvidable.

Patatas a lo pobre

Dado su nombre tan peculiar, no es difícil suponer que el origen de este plato, típicamente malagueño, tuvo lugar entre los campesinos de la región. No obstante, las patatas a lo pobre han pasado a ser todo un símbolo de la cultura culinaria del sur de España, tanto así que podemos encontrarla en numerosos restaurantes y tabernas de toda Andalucía. En esencia, la preparación consta, evidentemente, de patatas frescas y lavadas, troceadas en finas rodajas. Seguidamente, se fríen en aceite de oliva y se sirven amontonadas o en forma de pegotes. Es costumbre además degustarla esta preparación como primer plato, y desde el punto de vista nutricional, constituye una alternativa saludable a las populares patatas fritas. Las patatas a lo pobre, también pueden acompañarse con carnes, pescados, pimientos rojos, embutidos, verduras y huevos.

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